Supercoop (2012) fue un proyecto de curaduría autogestionado y exhibido en el espacio público, concebido como una intervención en la comunidad de Deán Funes, ciudad de origen de los artistas gestores. La exhibición tuvo lugar durante una sola tarde: tanto el montaje de las obras como la producción del flyer se realizaron en el transcurso de esas horas. El desarrollo de la muestra se documentó y difundió a través de Facebook, sin la creación de un evento formal, permitiendo que lo que sucedía circulara de manera orgánica y en tiempo real.
Uno de los objetivos centrales fue pensar un público no previamente definido. La exhibición se abrió tanto a los transeúntes que pasaban ocasionalmente por la calle como a quienes accedían a ella de forma virtual. El uso de la red social también facilitó la gestión de una publicación posterior en el suplemento Vos, extendiendo la experiencia más allá de su temporalidad efímera.
La muestra no fue pensada para un público que asistiera mediante invitación a un vernissage ni que adoptara los comportamientos habituales del circuito expositivo. Por el contrario, se orientó a espectadores casuales y a otros no del todo identificables, como los usuarios de internet, ampliando y desdibujando las categorías tradicionales de público.
En el flyer se optó retóricamente por una imagen hiperbólica: el título aparece exagerado, enfatizando la prominencia del argumento. La imagen de fondo señala la esquina y la entrada de un antiguo supermercado; incluso puede verse en la parte superior un cartel deteriorado de un comercio posterior llamado TOTAL. Supercoop fue una cadena de comercios perteneciente a la cooperativa El Hogar Obrero, que tuvo su auge en la década de 1980 y que, a partir de los procesos de privatización de los años noventa, fue desapareciendo.
La imagen, acompañada por el lema que da nombre a la muestra, refuerza el contexto en el que se montó la exhibición y subraya el sentido del término compuesto “Supercoop”: la idea de una cooperativa de artistas, vivos y muertos, exhibiendo juntos en un espacio yermo y en ruinas. La propuesta activa así la noción de un tiempo doble o desdoblado: el tiempo que muestra al espectador las ruinas del edificio y el tiempo de lo nuevo que sugiere Supercoop; el tiempo concreto de la exhibición transcurriendo durante una tarde de finales de diciembre de 2012.